Cuando Renelle Kissoon camina por la costa de Mayaro observa una muy diferente a la que recuerda de su infancia. Renelle representa a Cocal/Mafeking en la Corporación Regional de Mayaro/Rio Claro, cuyo distrito abarca la mitad de las playas de Mayaro, en Trinidad y Tobago. Ella es testigo de cómo los enormes montículos de sargazo han convertido la costa en un problema que pasó de ser un problema estacional a una crisis anual.
“Cuando éramos niños, no sabíamos nada sobre el sargazo; esa palabra ni siquiera existía para nosotros”, recuerda Renelle sobre su infancia en Grand Lagoon Village, ubicada cerca de la playa. “Siempre nos referíamos a él como algas marinas. Era simplemente un período en el que la playa estaba sucia en esa época del año".
“No nos permitían tocar el sargazo. Siempre estaba sucio y olía mal. Había bichos que vivían en las algas, como pequeños insectos, así que, aunque quisieras explorarlo y observarlo, al acercarte, los peces muertos y los insectos que se movían por allí te hacían alejarte”, recuerda.


Grand Lagoon, al igual que la aledaña y más grande ciudad de Mayaro, es básicamente un pueblo de pescadores en el sureste de Trinidad. “La mayoría de los chicos crecen sabiendo que serán pescadores, porque donde viven, la mayoría abandona la escuela y se va al mar. Ven a sus tíos y padres. Si no están trabajando en alta mar en la industria del petróleo y el gas, son pescadores”, dice Renelle.
Las mujeres, en cambio, son motivadas a estudiar. Explica que los mayores suelen decirles que “la pesca no es vida para ustedes”, y en Mayaro hay pocas mujeres que se dediquen a ella.
Como resultado, Renelle fue a estudiar a la Universidad de las Indias Occidentales. Durante su tiempo allí, impulsada por su deseo de servir después de participar en el gremio estudiantil universitario y de ver a su madre, Ria Figaro, trabajar con el Congreso Nacional Unido (UNC) en 2013, Renelle se postuló por primera vez en 2019 como representante del gobierno local en Cocal/Mafeking.
Recuerda que su madre le dijo: “¿No quieres ser una concejala? Yo pregunté: ‘¿Y a qué se dedican?’. Ella respondió: 'Siempre quieres más. Siempre estás intentando hacer más por tu comunidad. Es solo una forma más de ayudar a la comunidad’”.
Tras ganar las elecciones de 2019 y 2023, Renelle ahora lidera los esfuerzos en Mayaro para limpiar y desechar de manera segura estas alfombras de algas marrón-amarillentas, que llegan a tener cientos de metros de ancho, bloqueando el acceso a las playas de la costa este.
Explica: “La cuestión siempre ha sido la comunidad. Se trata de querer más para la comunidad, y esa es la única razón por la que sigo en la política, porque creo que aquí [Río Claro/Mayaro] merecemos más”.

Foto: Tomada de Facebook
Como representante del gobierno local, responsable de una región con la mayor extensión de litoral, Renelle enfrenta nuevos desafíos al lidiar con el sargazo: el tema de la jurisdicción. “Oficialmente, no somos responsables del mantenimiento, la limpieza o el cuidado de las playas, ya que eso corresponde al Ministerio de Turismo, Cultura y Artes. Extraoficialmente, lo hacemos porque, de lo contrario, no se haría”, explica. Actuar fuera de su ámbito de competencia suele implicar limitaciones financieras. No obstante, menciona que la Corporación Regional de Mayaro/Río Claro cuenta con una máquina Barber Beach Cleaner, similar a un rastrillo de playa de tamaño industrial, que se utiliza en temporadas altas como Semana Santa, Carnaval y las vacaciones de julio y agosto.
“Tenemos la mano de obra, tenemos el equipo, pero las playas siempre están sucias y siempre necesitan limpieza”, comenta. Ahora aboga por un programa de mantenimiento de playas durante todo el año, en lugar de limitarse a limpiezas intensivas con maquinaria pesada antes de los períodos de mayor afluencia.
Sin embargo, no es tan simple como establecer un calendario, como ella misma explica: “Uno de los desafíos específicos que tenemos con el sargazo es que, aunque lo recojamos de la playa, no tenemos dónde almacenarlo o desecharlo”. Además de la falta de camiones para transportarlo, también es necesario descartarlo de manera segura.
Actualmente, el sargazo recolectado en las playas de Mayaro, e incluso en Manzanilla, se apila en montículos a lo largo de varios puntos de la costa. Renelle explica que las algas son devueltas al mar cuando sube la marea y se dispersan nuevamente a lo largo del litoral.
En 2024, dos organizaciones, incluidas las Naciones Unidas, se pusieron en contacto con la corporación municipal para establecer asociaciones y explorar posibles soluciones, incluyendo financiamiento y el desarrollo de productos a partir de las algas marinas. Renelle sostiene: “El problema del sargazo, en términos prácticos, es muy nuevo para nosotros, y ahora estamos sentando las bases para averiguar cómo avanzar”.
Surge un grupo de trabajo para el sargazo

Según Rahanna Juman, subdirectora de Investigación del Instituto de Asuntos Marinos (IMA) y presidenta del recién creado Grupo de Trabajo Nacional para la Gestión del Sargazo en 2024, esta alga fue identificada como un gran problema a nivel nacional desde 2011.

Juman explica que, debido al aumento del sargazo en 2011, diversas partes interesadas, incluido el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaboraron un plan de respuesta conjunta en 2015.
Los objetivos del plan incluían el desarrollo e implementación de un sistema de alerta temprana, una estrategia de comunicación, esfuerzos coordinados de limpieza y equipos de respuesta ante emergencias, además de investigación y monitoreo.
Asimismo, en 2015, junto con el borrador del plan de respuesta, se propuso la creación de un grupo de trabajo. Trece años después, el gabinete aprobó la formación del grupo de trabajo nacional, gracias a la financiación del gobierno japonés para fortalecer la capacidad de gestión del sargazo y bajo la dirección de la ministra de Planificación y Desarrollo, Penelope Beckles.
Aunque el grupo de trabajo está presidido por Juman y el IMA, sigue siendo multidisciplinario y multisectorial, de modo que, cuando el sargazo llegue a las costas de Trinidad y Tobago, todos los ministerios, ONG y agencias gubernamentales puedan actuar de forma coordinada siguiendo el plan de respuesta, desde la detección temprana hasta la recolección y el desecho seguro. También se están llevando a cabo investigaciones en la Universidad de Trinidad y Tobago (UTT) y la Universidad de las Indias Occidentales (UWI) para determinar los usos comerciales de las algas, como su conversión en compost, fertilizantes, fungicidas y alimento para peces.
Según el PNUD, la oficina de implementación del “Proyecto para Mejorar las Capacidades Nacionales de Gestión del Sargazo en el Caribe”, financiado por el gobierno de Japón, en Trinidad y Tobago ha recibido 1,9 millones de dólares para adquirir equipos como barreras flotantes, embarcaciones para recolectar sargazo en alta mar y tractores y camiones volquete para la remoción en tierra.

Como parte de este financiamiento, Juman informa que se están llevando a cabo estudios de vulnerabilidad en colaboración con la UWI, la UTT y el Servicio Meteorológico de Trinidad y Tobago para identificar los puntos de llegada del sargazo.
Explica que el objetivo del grupo de trabajo es evitar la duplicación de esfuerzos, ya que muchas partes interesadas, tanto locales como regionales —como ocurre en Mayaro—, ya están trabajando en este ámbito, y los recursos son limitados.
La Cámara de la Asamblea de Tobago, a través de la Autoridad de Gestión de Emergencias de Tobago y el Departamento de Medio Ambiente, ha desarrollado su propio plan de respuesta e identificado sitios para el almacenamiento y eliminación del sargazo en el este, centro y suroeste de Tobago, con áreas delimitadas para minimizar el impacto en la vegetación terrestre y reducir los problemas de olores.
La Corporación Regional de Sangre Grande, con la asistencia técnica del IMA, también ha identificado posibles sitios para el almacenamiento y desecho del sargazo dentro de su jurisdicción, según Juman. “Estamos buscando utilizar imágenes satelitales para modelar la trayectoria y analizar el lugar de impacto, con el fin de crear un sistema que nos permita emitir alertas tempranas”, señala.
Explica que, cuando llegue el momento de alertar a las comunidades costeras, se hará a través de la infraestructura existente del Sistema de Preparación para Desastres y el Sistema de Alerta Pública.
Además, el seguimiento satelital de las manchas de sargazo no es nuevo ni exclusivo, ya que la Universidad Texas A&M y la Universidad del Sur de Florida ya lo han utilizado para crear productos de monitoreo del sargazo. Sin embargo, esta es la primera vez, según Juman, que se realiza de forma local para desarrollar un sistema de alerta temprana.