A diferencia de hace cuatro décadas, ahora existen cien estaciones de monitoreo y 38 más en gestación. Además, el uso de sensores digitales más sensibles, así como la comunicación vía satélite, ayuda a informar, en cuestión de minutos, dónde se localiza el epicentro y la magnitud. Si bien los sismos no se pueden predecir, existen herramientas científicas que permiten conocer las zonas de mayor riesgo, además de un sistema de alerta sísmica que previene a la población de la llegada de un sismo peligroso.