MÉRIDA, YUCATÁN

32.1% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

Querida Ale:

María Alejandra

Sé que en estos momentos vives atrapada en una serie de sentimientos y miedos que no te permiten salir a la luz, que finges una sonrisa cuando en el fondo no eres del todo feliz. Déjame decirte que hoy te vi pasar por la calle, caminando forzadamente para guardar la postura, aunque eres un ser humano excepcional que lucha día con día, que se expresa maravillosamente y que siempre da voz a las causas justas. En el fondo, te hace falta ese algo que te haga sentir plenitud.

El proceso no será fácil. Recibirás muchos comentarios negativos del porqué decidiste hacerlo. Muchas personas van a minimizar tu sentir y eso tal vez te haga sentir insegura, pero déjame decirte que todo cambiará con el paso de los meses. Sacarás coraje y valor de la adversidad.

Tu familia, amigos y personas que pensabas que te querían decidirán hacerse a un lado porque aseguran que tu decisión fue egoísta, que eso no es para ti, que es demasiado tarde. Sin embargo, déjame decirte que no siempre será así, porque conocerás nuevas personas en el camino que te darán ánimos. Regresará tu confianza, tu seguridad, pero también habrás cambiado. Tendrás una luz plena y un brillo que crecerá día a día; y es así como habrás sanado.

Un año después de todo ese caos emocional, al fin podrás reconocerte frente al espejo. Estarás construyendo a la mujer empoderada y fuerte que siempre quisiste ser.
Atte.:

María Alejandra del Corazón Leal Pérez



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Querido pequeño Peter:

Orlando

El verde siempre será tu color y, al igual que las hojas, espero que encuentres refugio en lo eterno, en aquello que nunca desaparece y permanece como un recordatorio silencioso de quién eres realmente.

Mamá lo sabe todo.

Su receta secreta es ese sabueso que vive en su nariz, ese sabueso invisible que le advierte incluso cuando estás enamorado. Ella, la reina del vestido azul que te entregó mucho más de lo que imaginabas merecer, será quien te enseñe sobre la magia, sobre perderse y también sobre aprender a volar. Escúchala siempre; nadie te enseñará mejor el arte de vivir que la mujer que te enseñó sola a existir.

Debes saber que el mundo será complejo, confuso a veces, hermoso otras tantas. Y, aunque parezca una verdad pequeña, recuerda esto: el té siempre será mejor que el café, pero dependerá de con quién lo compartas, como algunas certezas diminutas que también sostienen la vida.

En el camino conocerás personas que te enseñarán a bailar, a sentir, a incendiarte por dentro. Pero recuerda: extrañarás el mar, y te enseñará que, donde gobierna el océano, el marinero jamás tiene el control. Así que piérdete de vez en cuando.

Habrá personas que no serán buenas contigo; algunas se irán sin despedirse y otras dejarán vacíos imposibles de nombrar. Tendrás que aprender a recoger los pedazos cuando eso ocurra, entendiendo que la ausencia de alguien nunca define tu valor ni disminuye la grandeza de lo que eres.

Aun así, cada caída valdrá la pena si alguna vez haces algo por cambiar este infinito planeta azul. Porque la paz no es una palabra hermosa para repetir en discursos: la paz es el acto valiente de ponerse de pie por quienes necesitan ser escuchados.

No tengas prisa por consumirte.

No te apresures a agotarme intentando salvarlo todo. Eres como una flor de hierbabuena, incluso tus arrugas, tus miedos y tus heridas pueden transformarse en frescura.

Nunca dejes de ser ese niño capaz de imaginarse león o pato, héroe o monstruo, porque, incluso cuando el corazón se rompe, es así como la luz consigue entrar al alma.

Recuerda también que eres el resultado de todas las personas que se amaron antes de que nacieras y eres el resultado del amor que te dieron alguna vez.

Y, aunque a veces te sientas invisible, aunque el mundo parezca demasiado grande para encontrarte, la luz siempre terminará abriendo un espacio donde puedas existir tal cual eres, mi pequeño Peter Pan.

Con amor, tu yo del futuro.



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ACAPULCO Y CHILPANCINGO, GUERRERO

26.7% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

Querida Lu:

Lucero Guerrero

Si pudiera sentarme contigo un momento, con esa niña curiosa, necia y soñadora que eres, no te hablaría del miedo. Te hablaría de la vida, porque vas a crecer y vas a descubrir que la mayoría de las cosas que hoy te preocupan no serán tan grandes como parecen.

También vas a enamorarte y cuando eso pase, entenderás que el amor no tiene nada de extraordinario ni de extraño. Es exactamente lo mismo que has visto toda tu vida: querer que alguien llegue bien a casa, extrañarle cuando se va, sonreír cuando aparece un mensaje suyo y sentir que el mundo se acomoda un poquito mejor cuando está cerca.

Habrá personas que no lo entiendan, claro. Pero con el tiempo descubrirás que vivir para convencer a los demás es una forma muy triste de desperdiciar la vida, así que no pierdas tiempo pidiendo permiso para existir.

Estudia. Ríe fuerte. Haz teatro. Defiende causas. Haz amigas. Equivócate. Vuelve a empezar. Enamórate. Llora cuando sea necesario. Y nunca permitas que nadie te haga sentir menos por la persona que eres porque un día comprenderás que pertenecer a la comunidad LGBT+ no será únicamente una parte de tu historia, será la razón por la que aprenderás a no quedarte callada cuando otros guarden silencio.

Entenderás que hay personas que necesitan ver a alguien caminar delante para saber que ellas también pueden hacerlo. Y, entonces, descubrirás que el activismo no se trata de dar discursos ni de aparecer en una fotografía; se trata de extender la mano para que nadie tenga que atravesar sola el camino que tú ya recorriste.

Habrá quienes quieran reducirte a una etiqueta. No los escuches, porque no serás recordada por a quién amaste, serás recordada por las puertas que ayudaste a abrir, por las voces que ayudaste a amplificar, por las personas que encontraron fuerza, compañía o esperanza porque decidiste alzar la voz cuando hubiera sido más fácil guardar silencio.

Y, cuando mires hacia atrás, comprenderás que el orgullo nunca fue una celebración vacía, sino la decisión de vivir con dignidad, de nombrarte sin vergüenza y de ocupar tu lugar en el mundo sin pedir disculpas por existir.

Así que camina con la frente en alto, no porque no tengas miedo, sino porque aprendiste que la libertad siempre vale más que el silencio.

Al final entenderás que la verdadera victoria nunca fue que el mundo te aceptara. La verdadera victoria fue que nunca tuvieron que pedirte permiso para ser quien eres y eso, pequeña, cambia el mundo.

Con cariño, Lucero.







Para mi yo de la infancia:
Efraín de Jesús Arroyo

Orlando

Quiero decirte que eres un niño muy valiente, admiro tanto tus ganas de defender tus sueños, sin importar en donde te encuentres ni con las personas que te rodean, sé que estás pasando por una situación muy difícil donde sientes que no encajas ni con tu misma familia, pero no te preocupes, vas a salir de ahí más pronto de lo que te imaginas.

Confía en ti como lo has venido haciendo porque eso te hará una gran persona y a pesar de todas las adversidades vas a salir adelante y vas a lograr cosas que en estos momentos tal vez te parezcan inalcanzables pero tu esfuerzo y dedicación y sobre todo, el amor con el que haces las cosas te favorecerá y podrás ayudar a muchas personas que estén en la misma situación que tú, solo confía, ¡vas a ser grande!

Te mando ese abrazo que tanto estas anhelando, ese que sé que te hará sentir seguro, de ahora en adelante no volverás a sentirte solo, yo estaré siempre contigo.

ATENTAMENTE

EFRAÍN DE JESÚS ARROYO DEL FUTURO...



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CDMX

29.6% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

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Querido José Luis:

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Sé que muchas veces te has sentido diferente. Sé que habrá momentos en los que intentarás encajar, guardar silencio o aparentar ser alguien que no eres por miedo al rechazo.

Quiero que sepas que nada de eso durará para siempre.

Llegará un día en el que entenderás que aquello que hoy te preocupa será parte de tu fortaleza. Descubrirás que tu orientación no es algo que debas ocultar ni corregir. Es simplemente una parte de ti, tan valiosa como cualquier otra.

Habrá personas que te aceptarán, te apoyarán y te querrán por quien eres. También habrá quienes no lo hagan, pero aprenderás que la opinión de los demás nunca debe definir tu valor.

Te convertirás en alguien que ayuda a otras personas. Levantarás la voz por quienes aún tienen miedo de hacerlo. Participarás en espacios donde la diversidad y la inclusión sean importantes para construir una sociedad más justa.

No todo será sencillo. Habrá decepciones, despedidas y momentos difíciles. Sin embargo, también conocerás amistades extraordinarias, vivirás experiencias que jamás imaginaste y aprenderás a sentir orgullo de la persona en la que te convertirás.

Quiero que dejes de preguntarte si algún día serás suficiente.

Lo eres. Sigue adelante. Sigue soñando. Sigue siendo tú.

Con cariño y orgullo, José Luis.



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CARTA A MI NIÑA TRANS MIGRANTE MEXICANA:

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Te escribo esta carta hoy, que han pasado más de medio siglo desde aquel día cuando decidiste, con valentía, migrar desde aquel maravilloso cielo que te vio nacer, dejando todo: a tus padres, hermanos y amigos, buscando un lugar libre de estigma y discriminación donde pudieras desarrollarte plenamente.

Aquel día, cuando te subiste en el tren 🚂 con tu mochila al hombro, llena de ilusiones, pasaste cordilleras, ríos y mares. Tuviste que pasar frío, hambre y miedo. Enfrentaste el racismo, el clasismo y la discriminación, primero al llegar a la gran ciudad, donde aprendiste a dormir en los parques, en las calles y en aquellos túneles del drenaje. Después, en la travesía desde el origen, tránsito y destino hacia la frontera norte.

Cruzar el desierto y ser deportada; regresar, volver a empezar de nuevo y, con determinación, fundar tu propia fuente de empleo, tu salón barbería, hasta convertirte, en un par de años, en una emprendedora del diseño de imagen. Simultáneamente, viviste las injusticias por ser transdiversa y saliste como guerrera, con rabia, a defender los derechos de la diversidad, abriendo camino entre las espinas por los derechos de la diversidad sexual y de grupos vulnerados: migrantes, afros, indígenas, personas en situación de calle, en reclusión, con discapacidades y adultes mayores.

Enfrentaste y te manifestaste frente a las instituciones, exigiendo los derechos de todes, hasta lograr las mesas de diálogo. Te convertiste en una defensora de los derechos humanos y, junto con tus pares, lograste leyes, protocolos y puntos de acuerdo a nivel local, nacional y después internacional: Ley de No Discriminación, Ley de Identidad de Género, Ley de las ECOSIG; representar a México en el proyecto "Seres Universales de Luz", en Barcelona, España; sobrevivientes del exterminio diverso en Viseu, Portugal, para América Latina; Líderes Políticos de las Américas y el Caribe, en Bogotá, Colombia; la Agenda Migrante, en Lima, Perú; y Rostros Trans Migrantes, en la National Gallery de Trafalgar Square, Londres, Inglaterra, en 2024.

Quiero decirte que me siento muy orgullosa de ti, de tus logros y de tus victorias, porque aprendiste a resistir, persistir y jamás desistir.

Hoy eres una guerrera, asesora parlamentaria en la H. Cámara de Diputados y en el H. Senado de la República, y conferencista internacional en derechos humanos y migración, llevando la bandera de México con orgullo ante el mundo.

Me emociona tanto saber que, desde tu fundación "Orgullo Diverso de México Marshabeya", apoyas a las personas más vulneradas de México y a migrantes, desde la frontera norte, Tijuana, la puerta de entrada a la patria, hasta Quintana Roo.

Te felicito por tu reconocimiento al Doctorado Honoris Causa Magnum Universal en Derechos Humanos y Migración, y por la presea Defensora de los Países de América Latina y el Caribe, así como por ser Embajadora de la Paz y la Soberanía de los Países de Iberoamérica 2026-2030.

Te abrazo con mi corazón y juntas hasta la victoria, porque no hay justicia social si no hay justicia en los derechos de la diversidad sexual y de los grupos vulnerados.

¡Podrán cortar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera trans!

¡Aquí está la resistencia y la revolución trans de México para el mundo!



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GUADALAJARA

27.1% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

Querida Fascy:

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Sé que desde muy pequeña, quizás desde los seis años, sentías que eras diferente. Conforme fueron pasando los años, sabías que algo ocurría, aunque no encontrabas las palabras para explicarlo. Llegaste a pensar que eras un caso único, un error de la vida. Creíste que eras la única persona en el mundo que se sentía así.

Tuviste miedo de ser quien realmente eras porque pensabas que los demás te rechazarían. Y ese miedo creció cuando comenzaste a ver a otras personas como tú: personas a las que les ponían apodos, les discriminaban, hablaban mal de ellas, las señalaban y las hacían sentir menos. Durante mucho tiempo fingiste ser como los demás para protegerte. Incluso hubo ocasiones en las que participaste en la discriminación de otras personas para obtener la aprobación que tanto necesitabas. No te juzgo por ello; estabas intentando sobrevivir.

Creciste con una autoestima frágil y con el temor constante de no ser aceptada ni querida. Guardaste tantos sentimientos dentro de ti que hubo momentos en los que la vida se volvió demasiado pesada. Hubo una etapa muy difícil en la que te faltaron las ganas de seguir adelante. Te rechazabas a ti misma y odiabas aquello que te hacía diferente. Llegaste a pensar que no querías seguir aquí.

Por eso hoy quiero darte las gracias.

Gracias porque, aun cuando sentías que no tenías fuerzas para continuar, te quedaste. Fuiste increíblemente valiente. Gracias porque resististe en un mundo que muchas veces puede ser cruel. Gracias porque aprendiste a aceptarte tal y como eres. Y no solo eso: encontraste la fuerza para defenderte frente a una sociedad que muchas veces fue hostil contigo.

Quiero que sepas que estoy profundamente orgullosa de ti. Transformaste el miedo en fuerza, el dolor en empatía y la discriminación en una causa por la cual luchar. Decidiste no pelear únicamente por ti, sino también por muchas otras personas que necesitaban ser escuchadas y defendidas.

Y quiero contarte algo que quizá te cueste creer: cada lágrima habrá valido la pena.

Tu familia te aceptará y te abrazará tal como eres. Incluso llegarán a admirarte por tu valentía. Tus sueños se harán realidad. Nuestro país y nuestro estado avanzarán en derechos y en apertura, así que no tendrás que vivir con el mismo miedo que hoy sientes.

También cumplirás aquel sueño que llevas en el corazón: ser comunicóloga. Y ese ídolo cuyos pósters llenan tu habitación, Pablo Ruiz, algún día lo conocerás. Lo conocerás en una marcha que tú misma ayudarás a construir y organizar. Porque te convertirás en una activista y defensora de los derechos de las personas LGBT+, y junto a muchas otras personas lograrás cambios importantes para la diversidad sexual.

Encontrarás el amor. Tendrás amigas y amigos que permanecerán contigo en los momentos felices y en los difíciles. Vivirás experiencias maravillosas y construirás una vida llena de logros, aprendizajes y satisfacciones.

Por todo ello, gracias.

Gracias por ser exactamente quien eres. Gracias por no rendirte cuando parecía imposible seguir adelante. Gracias por resistir. Gracias por creer, incluso cuando no podías ver un futuro.

Te admiro profundamente.

Y quiero que nunca olvides esto: todo habrá valido la pena.

Con amor,

Tu yo del futuro, Fascinación Jiménez Figueroa.



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Hola, me gustaría dirigirme al pequeño Carlitos:

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Decirte que detrás de toda esa seriedad y esa templanza, siempre saldrán las cosas por tu paciencia; que la ciudad sí va a cambiar, que la gente está cambiando más rápido de lo que crees, que cada día se abre a nuevas realidades que tenemos; y que esa frase que decían, que el amor vence, también incluye el amor entre muchas, muchas personas diversas, en lo diverso.

Y que en el camino te vas a topar con personas que quizás no sean tan amorosas, pero aun así, aunque sea una persona, podemos seguir cambiando las realidades; podemos seguir caminando en estas ciudades y que, pese a todo, seguimos avanzando. Y podemos, junto con tus compañeras, lograr grandes cosas.



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León, Guanajuato

22.5% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

Patrick:

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Hoy me detengo un momento para mirarte, para recordarte y, sobre todo, para hablar contigo desde el futuro.

Sé perfectamente por lo que estás pasando en este momento. Sé cuánto te duelen las burlas, los insultos y los golpes de tus compañeros de la secundaria. Sé el miedo que sientes al caminar por la calle y encontrarte con la crueldad de la gente, y sé el dolor tan profundo, confuso y silencioso que te causaron los abusos de algunos familiares. Sé lo cerca que estuviste de ese peligro tan oscuro con tu primo, y sé el peso tan enorme que cargas en tus hombros al sentirte tan solo.

Hoy quiero pedirte un perdón enorme. Perdóname, de verdad. Perdóname por todas las veces en las que permití, o en las que la vida permitió, que se aprovecharan de ti. Perdóname por las injusticias que tuviste que soportar cuando eras tan vulnerable y no tenías cómo defenderte.

Durante mucho tiempo cargué con la culpa de no haberte protegido mejor, pero hoy entiendo que tú no tuviste la culpa de nada. La culpa fue de quienes debieron cuidarte y te fallaron; la culpa fue de la ignorancia y la maldad de otros.

Quiero que me escuches bien, mi niño: todo va a estar bien. Esos días oscuros no van a durar para siempre. No estás roto, no estás mal y no hay nada de qué avergonzarse en ti. Tu luz es hermosa y tu esencia es valiosa.

Algún día vas a ser muy, muy feliz. Vas a crecer, vas a abrazar con orgullo quién eres y vas a encontrar tu lugar en el mundo. No solo vas a salir de esa tormenta, sino que vas a lograr cosas muy importantes. Te vas a convertir en un adulto fuerte, en alguien que logra metas grandes, que ayuda, que construye y que es respetado y amado por lo que es.

Ya no estás solo en esa secundaria, ni en esa calle, ni en esa habitación con miedo. Hoy yo estoy aquí contigo, te abrazo muy fuerte y te prometo que sobrevivimos.

Gracias por resistir, pequeño. Todo va a estar bien.

Con todo mi amor,

Patrick.



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Arturo:

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Recuerdos de mi memoria, vagos recuerdos de mi niñez. A los 6 años, ir a la escuela era algo sin gusto, sin ilusión. Ver cómo un padre ausente iba con mi madre a la escuela por mí y mis hermanos era algo que no me agradaba.

A esa edad también ya conocía las relaciones sexuales. Desde los 6 años ya mantenía relaciones; lógicamente no me gustaba por el dolor que sentía. Sin embargo, así comenzó mi vida entre violencias y desigualdades dentro de la familia, una familia muy extensa en la que mis hermanos y yo siempre recibíamos violencia, maltratos y golpes.

A la par, no tenía conciencia de la vida. Mi gran madre estaba ausente por su trabajo y su ausencia fue muy impactante, pues esto permitía los abusos por parte de la familia.

Empezó una vida donde, en la escuela, los compañeritos me buscaban para sexo; en la calle, los niños me gritaban: "Juan Gabriel", "joto", "puñetas", y tuve que empezar a superar y vivir con eso en mi soledad.

Al pasar los años, comencé a aislarme y a pensar que lo que yo hacía y sentía no estaba bien. Así viví hasta los 18 años: en un mundo de tristeza, de soledad, de dolor y de no saber qué quería hacer con mi vida.

Ese niño vivía una sexualidad marcada por el dolor en medio de la soledad. De niño me gustaba ponerme la ropa de mis hermanas y jugar a la familia, donde yo era la mamá, mi hermano el papá y los demás los hijos.

Mi vida pasó sin vivir.

Turi habla a Arturo

Eres un niño con muchos valores y que no merece vivir así. Te mereces vivir feliz y disfrutar la vida.

Debes saber que tú eres único y que tu orientación está bien. Que Dios te ama. No sufras, no llores; todo va a pasar.

Tu mamá es una gran mujer porque les da lo mejor que ella puede. Eres un niño hermoso y lo que te gusta, como ponerte la ropa de tus hermanas, no es malo. Es algo bonito. Eres tú y te acepto como eres.

Eres un gran niño que, gracias a tu sufrimiento, ahora es una gran persona. Toda tu niñez es y fue una gran experiencia que te dejó grandes conocimientos y que, a pesar de todo, te convirtió en la persona que eres hoy.

Aprendiste a vivir la vida a tu ritmo. Ahora eres tú quien vive plenamente y disfruta, poco a poco, tu transición.



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Monterrey, Nuevo León

18.4% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

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Querido Abel:

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No sé si a tu edad entenderías todo lo que te voy a decir, pero quisiera que supieras algo desde ahora: no hay nada malo en ti.

Sé que a veces te vas a sentir diferente, confundido o fuera de lugar. Habrá momentos en los que pensarás que tienes que esconder partes de quien eres para sentirte querido o seguro. Pero quiero decirte algo que quizá nadie supo decirte en ese momento: vas a encontrar tu lugar.

Habrá dolor, pérdidas, silencios y momentos difíciles. También conocerás el miedo, el estigma y la discriminación, pero no van a definir tu historia. Vas a convertir muchas heridas en fuerza para acompañar a otras personas, para abrazar a quienes también se sienten en soledad y para recordarle al mundo que nuestras vidas importan.

Quiero que sepas que un día mirarás hacia atrás y sentirás mucho orgullo de no haberte rendido. Vas a aprender que ser diferente no es una debilidad, sino una manera muy profunda de entender la vida y de amar.

No dejes que nadie te haga sentir menos por quien eres. Tu voz, tu historia y tu existencia van a abrir camino para otras personas, incluso cuando tú todavía no lo sepas. Con el paso de los años, tu coraje, tu dolor y tu fuerza te servirán para lograr muchas cosas. Eso sí, vas a luchar mucho, pero te prometo algo: sí habrá logros, sí habrá comunidad, sí habrá personas que te entiendan. Y también habrá alegría.

Abraza fuerte tu sensibilidad, tu valor y tu coraje. No te escondas. Todo esto te va a ayudar a sobrevivir y también a transformar vidas.

Con cariño, mucho placer, mucho gozo y mucho orgullo,

Abel



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Querida Chelito:

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Así te dicen ahorita que eres pequeña; pero ya cuando entres a la preparatoria, querrás que te llamen por tu nombre: Consuelo.

¡Ay, la preparatoria! Gran etapa de nuestra vida, pero por ahora no me quiero adelantar; quiero platicarte sobre la etapa que estás viviendo actualmente, la cual es el preescolar y la primaria menor.

Pequeña Chelito, tan tierna, tan dulce, tan serena, que le encanta treparse a algunos árboles y hacer casitas con las sábanas; cantar unas canciones cortas en inglés; jugar con la arena que trajeron nuestros papás de la playa; que se divierte enormemente con ir a ese club deportivo a tomar diversas clases de arte y deportivas.

Y que, a pesar de que tienes tanto entretenimiento, compañeros de juego y hermanos, también tienes muy buenas calificaciones académicas; disfrutas tanto y eres tan feliz en el grupo de ACAN de la iglesia católica. Eres monaguilla en esa misma iglesia.

Sin embargo, en ese rango de edades ya comienzas a tener un gusto muy particular que no todos los niños a esas edades experimentan: sientes atracción por otra persona de tu mismo sexo. No todos los niños se descubren en su orientación sexual a temprana edad, pero sí suele ser normal tener cierta curiosidad, sentimientos, etc.

Estás comenzando a apenarte cada que alguna persona, sea niño o adulto, te llega a "tirar carro" con cierto niño, simplemente porque es tu amiguito de escuela u otras actividades; y sé que te apena mucho, porque ni por la cabeza te pasa fijarte en un niño. Sé que deseas con todas tus fuerzas que te tiren carro con una niña, esa niña que te llamó la atención y se te hizo bonita o agradable.

Pero no dices nada. Te callas, te guardas ese gusto que parece ser que no existiera en el mundo exterior. Solo eres tú con ese sentimiento.

Pero sé que, en ese mismo descubrimiento, le das unos besos de piquito a un par de niñas que te gustaron y, como te correspondieron, te sientes tan tú, tan tranquila, pensando que todo está bien.

Pero sé que cuando llegas a segundo de primaria y, al rechazarte una niña con ese "beso de piquito", ahora sí analizas todo a tu alrededor y te das cuenta de que solamente existen parejas de hombre y mujer. Todas las películas de Disney y caricaturas que ves son totalmente heterosexuales.

Entonces tu luz se apagó. Ese gusto y sentimiento los encerraste en un clóset, pues no era "correcto o normal" lo que tú estabas comenzando a sentir.

Tanto te encerraste que comenzarás, más adelante, a creer que la única opción es ser monjita. De hecho, en sexto de primaria ya no querrás ingresar a la secundaria; preferirás irte a un convento, ya que estarás convencida de no querer formar una familia con un hombre como pareja.

Comprendo totalmente cómo te sientes en esta etapa, en la que crees que algo está mal en ti y que lo mejor es apagar esa parte de ti. Pero te voy a spoilear... ese sentimiento volverá a ti; o bueno, siempre lo has tenido, solo que decidiste no mostrarlo.

Y será justo en esa etapa grandiosa de la preparatoria cuando te abrirás con una amiga para contarle tu verdadera orientación sexual, la cual se convertirá en tu primera novia.

No te daré detalles porque es importante que vivas cada etapa. Aunque no es algo que me hubiera gustado que vivieras, el intentar con novios, al final de cuentas fue parte de tu proceso para poder aceptarte tal cual eres.

Necesito que seas muy fuerte, porque la noticia, cuando te descubran en tu familia, no será nada agradable. Sé que sufrirás en ese proceso, pero tienes que comprenderlos a ellos, en la medida que puedas, pues tampoco estaban preparados para conocer esa parte de ti. Es más, ¡no la habían experimentado en nadie cercano!

Sé que, por lo difícil que es de por sí ser diferente a la mayoría de la sociedad, es complicado encontrar una pareja. Y que tener una orientación distinta a la heterosexual es muy, pero muy, contrario a la religión católica.

(No te voy a spoilear tanto), pero te equivocarás muchas veces: en relaciones, en poner a prueba tus valores, en tus creencias y en tu falta de espiritualidad.

¿Pero qué crees?

Solo faltan dos años para que cumplas los 40, y has encontrado muchísimo equilibrio en todos esos ámbitos de tu vida. La discriminación es casi nula en tu día a día; eres libre, te aceptas y amas tal cual eres; amas inmensamente a una mujer maravillosa; tu familia te ama y prácticamente nadie se incomoda con tu orientación sexual.

Dios es el centro de tu vida y crecer espiritualmente es uno de tus mayores objetivos. Sí, aun con tu homosexualidad es posible, sin que alguien o tú misma te quieran cambiar.

Quiero decirte que, aunque tengas dolor, tristeza o enojo en tu vida a causa de tu orientación sexual, eso se debe meramente a factores externos y no propios; y, sobre todo, que no son nuestra responsabilidad.

No hay nada malo en ti. Eres única, eres hecha a imagen y semejanza de DIOS, eres su hija amada.



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Puebla de Zaragoza, Puebla

30.6% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

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Querida yo de 5 años:

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Te escribo desde el futuro, desde la mujer que un día soñó contigo poniéndote el sombrero y las botas de papá allá en nuestra casa. Sí, ese mismo momento en el que a todos les causaba gracia ver a una niña jugando así. Esa gracia que al inicio pareció inofensiva.

Quiero que sepas algo muy importante: esas botas y ese sombrero no son solo un juego, son el inicio de tu historia.

Al principio, a muchos les pareció divertido, pero cuando tu verdadera personalidad comenzó a florecer, cuando entendiste que eres parte de la comunidad LGBT+, esa misma gracia se convirtió en incomodidad, en rechazo, en preguntas que nadie quería hacer. Pero no dejes que eso te detenga.

Sigue poniéndote esas botas y ese sombrero con la misma seguridad con la que lo hiciste aquel día. Esa autenticidad, esa valentía, te llevará más lejos de lo que puedes imaginar.

Hoy puedo decirte con orgullo que soy una de las activistas más reconocidas en el estado de Puebla. Que, a nivel nacional, he hecho historia al fundar la primera organización de alianzas de 268 marchas LGBT de México, de 28 estados diferentes.

Y todo esto empezó contigo, con esa niña que no tuvo miedo de ser ella misma.

No te desesperes. No trates de encajar. No trates de engañar a nadie ni a ti misma. Esa misma línea de autenticidad que elijas hoy será la que te llevará a cumplir sueños que ni siquiera puedes imaginar ahora.

Sí, te van a odiar por ser como eres. Pero también te van a amar por eso mismo. Y lo más importante: te vas a amar tú.

Vas a conocer a miles, a millones de personas como nosotras. Dejarás de sentirte sola. Podrás construir una vida increíble, llena de propósito, de amor, de lucha y de logros que hoy parecen imposibles.

Si pudieras ver todo lo que hemos logrado juntas, con esos sueños de infancia, con esa inocencia que a veces lastimaron y sobajaron, entenderías que valió la pena cada paso.

Así que tranquila, pequeñita.

Vas a tener la mejor vida de todas. ♡



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Querido yo pequeño:

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Sé que a veces sientes que hay algo en ti que no encaja. Que miras a los demás intentando descubrir cómo actuar para que nadie note que eres diferente. Sé que has aprendido a guardar silencios, a pensar demasiado antes de hablar y a esconder partes de ti por miedo a que no te quieran igual.

Pero quiero que sepas algo desde ahora: no hay nada malo contigo.

Un día vas a entender que eso que hoy te da miedo también será una de las cosas más bonitas de tu vida. Vas a conocer personas que te harán sentir visto, escuchado y amado sin pedirte que cambies. Vas a encontrar amigos que se convertirán en familia. Vas a bailar canciones que hoy todavía no conoces, sintiéndote completamente libre. Y sí, también llegará el momento en el que podrás mirarte al espejo sin querer esconder nada.

Ojalá pudiera abrazarte cuando te sientes solo. Decirte que todas esas veces en las que pensaste que debías ser “menos tú” para que te aceptaran... no eran verdad.

Tu sensibilidad, tu forma de sentir, tu manera de amar y de ver el mundo van a tocar la vida de muchas personas.

Habrá momentos difíciles, sí. Pero también habrá risas y muchísimo amor.

Más del que hoy puedes imaginar.

Y cuando llegue ese día en el que por fin digas quién eres sin miedo, vas a darte cuenta de algo muy importante: nunca estuviste roto.

Solo estabas creciendo en un mundo que todavía tenía mucho por aprender.

Te prometo que mejora.

Con amor,

Tu yo del futuro 💛



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Santiago de Querétaro, Querétaro

30.5% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

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Para: Mi chinito
De: Tu chinito de 34 años

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Hola, chinito.

Primero quiero contarte algo importante: lo estamos haciendo muy bien.

La vida sigue siendo un juego raro y enorme, y todavía no entendemos bien si se gana o se pierde, pero sí sé algo... nos estamos divirtiendo muchísimo mientras aprendemos a jugar.

Seguimos corriendo.

Seguimos trepando bardas.

Seguimos saltando escalones, imaginando que algún día podremos tocar el sol con las manos.

Y creo que, de alguna forma, sí lo hemos tocado.

Quiero que sepas que crecimos rodeados de personas hermosas. Personas que nos quieren, nos cuidan y nos abrazan exactamente como somos. Tenemos amigxs increíbles y una extraña habilidad para escuchar los corazones de otras personas.

A veces nos cansamos por querer salvar a todo el mundo, porque todavía estamos aprendiendo a poner límites, pero tenemos un corazón muy grande y eso también es un regalo.

¿Te acuerdas cuando imaginabas mundos enteros mientras bailabas?

Pues lo logramos.

Estudiamos danza.

Sí, de verdad.

Ahora nuestro cuerpo cuenta historias frente a muchísimas personas. Hemos bailado en teatros, calles, foros y lugares que jamás imaginaste. Hemos viajado por distintos rincones del mundo y visto paisajes tan enormes que hacen sentir, al mismo tiempo, pequeñitos, valientes y profundamente vivos.

Seguimos obsesionados con el cuerpo, como cuando jugabas a ser invencible. Solo que ahora entendimos algo importante: el cuerpo también guarda emociones, recuerdos y heridas invisibles.

Hoy nos dedicamos a crear espacios para que otras personas se sientan libres dentro de su propio cuerpo. Les ayudamos a imaginar nuevas formas de existir, de cuidarse y de mirarse con más amor.

Y ahora quiero contarte algo muy importante.

Somos gays.

Tal vez esa palabra todavía no la entiendas, pero no tengas miedo.

Ser gay no es algo malo.

No es un error.

No es una vergüenza.

Significa que aprendimos a amar de una manera muy nuestra. Significa que nuestro corazón reconoce belleza, ternura y deseo en otros hombres. Y aunque muchas personas allá afuera no siempre lo entiendan, nosotros nunca dejamos de sentir orgullo por quienes somos.

Sí, habrá momentos difíciles.

Habrá silencios incómodos.

Habrá personas que intentarán hacernos sentir pequeños por ser diferentes.

Pero también habrá abrazos inmensos.

Habrá amistades que se convertirán en hogar.

Habrá besos que harán temblar el mundo.

Habrá personas que nos mirarán exactamente como siempre quisimos ser mirados.

Quiero decirte algo que nadie nos explicó cuando éramos niños: no estabas exagerando, no estabas inventando cosas y no eras demasiado sensible.

Pasaron cosas que dolieron.

Hubo momentos en los que sentimos miedo, vergüenza y mucha confusión. Nuestro cuerpo tuvo que construir una armadura para seguir adelante. Y aunque esa armadura nos ayudó a sobrevivir, también nos hizo escondernos un poquito de nosotros mismos.

Ahora estamos aprendiendo a quitárnosla despacio.

Estamos aprendiendo a llorar sin sentir culpa.

A reconocer el dolor.

A abrazar al niño que se sintió distinto.

A mirar nuestras heridas con ternura y no con vergüenza.

Y quiero que sepas algo muy importante: nada de eso fue tu culpa.

De verdad.

Tú solo eras un niño hermoso intentando entender el mundo.

No tienes que convertirte en alguien diferente para merecer amor. Nunca lo has necesitado.

Te prometo que un día vas a encontrar personas que harán sentir a tu corazón seguro. Personas con las que podrás reír tan fuerte como cuando corrías sin cansarte. Personas que celebrarán tu sensibilidad, tu imaginación y esa forma tan intensa de amar la vida.

Y aunque todavía seguimos aprendiendo muchas cosas, hay algo que nunca perdimos: las ganas de maravillarnos.

Seguimos mirando el cielo como si escondiera secretos.

Seguimos soñando cosas imposibles.

Seguimos creyendo que el mundo puede ser más bonito cuando alguien se atreve a ser quien realmente es.

Gracias por resistir.

Gracias por seguir imaginando.

Gracias por no apagar nunca tu luz.

Te amo muchísimo, chinito hermoso.

Con amor, admiración y ternura,

Tu persona favorita.

P. D.:

Un día vas a descubrir que todas esas cosas que te hicieron sentir “diferente” eran exactamente las mismas cosas que te hacían especial. Y también descubrirás que hay muchísimas personas como nosotros: personas que aprendieron a florecer incluso después de sentirse solas. Cuando las encuentres, se sentirá como llegar a casa.



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Querida mini yo versión arcoíris:

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Hoy te escribo desde un lugar lejano en el tiempo, pero muy cercano en el corazón. Eres todavía muy pequeña para entender el mundo y todas sus complejidades. Malas noticias: el mundo y la vida siguen siendo complejos... y, a veces, incluso un poquito más aburridos cuando te conviertes en adulta.

Pero no todo es gris. La vida sigue llena de colores, de esos que tanto te gustan. Y quiero contarte algo importante: sigues dibujando. De hecho, te dedicas a eso y, sí, te pagan por hacerlo. Excelentes noticias, ¿no crees?

Sé que hoy muchas veces te sientes “rara” y, por eso, prefieres aislarte y jugar tú solita, o acompañarte de los insectos que tanto observas. Quizá te identificas con eso de “bicho raro”.

Siempre te has sentido así, porque constantemente tienes la sensación de no encajar, de no ser entendida, de sentirte señalada y de no encontrar a alguien con quien realmente puedas identificarte.

Y sí, ya sé cuánto te abruma sentir la obligación de que te guste un niño, de jugar a “los novios”, de escuchar preguntas sobre cuál niño te gusta, cuando a ti lo único que te importa es seguir construyendo carreteras en la tierra para tus carritos... y para los insectos.

Con el tiempo te darás cuenta de que eso nunca cambiará: ningún niño te gustará, ni tampoco ningún hombre. Y estará bien. Más que bien.

Un día, con muchísimo miedo, entenderás que lo que amas también se parece a ti; que encuentras belleza, admiración y muchísimo amor en las mujeres como tú. Y a eso se le llama ser lesbiana.

Hoy esa palabra quizá te suene prohibida, dura, hostil o incluso grosera, porque casi siempre la has escuchado en contextos equivocados y usada como insulto. Pero quiero decirte algo con toda la ternura del mundo: sí, eres lesbiana, y sí, eres increíble. Y amar a otra mujer será una de las experiencias más hermosas que vivirás en toda tu vida.

Te espera una vida llena de retos, lágrimas y dudas, pero también de muchísimas satisfacciones. Encontrarás personas a las que llamarás familia elegida, porque con ellas podrás ser tú misma al cien por ciento, sin sentirte “rara”.

La vida seguirá siendo maravillosa. No tengas miedo. Yo estoy acá, en el futuro, siendo la adulta que tanto necesitabas cuando estabas así de pequeñita.

Te amo, te honro y te guiño el ojo al decirte que no tiene absolutamente nada de malo tomar a otra niña de la mano y sentir mariposas en el estómago.

Tania Toledo

37 años

Diseñadora e Ilustradora

Querétaro, Querétaro

[email protected]

IG: @taniatoledo22



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Tijuana, Baja California

22.3% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

Carta para mi yo de niña...

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Hola, pequeña:

Sé que muchas veces te has sentido diferente. Sé que hubo momentos en los que miraste a tu alrededor preguntándote por qué algunas cosas parecían tan difíciles para ti y tan sencillas para otras personas.

También sé que hubo días en los que guardaste silencio para protegerte, en los que aprendiste a sobrevivir antes de aprender a vivir.

Hoy te escribo desde muchos años en el futuro para decirte algo que nadie pudo explicarte entonces: no dejes que el miedo de otras personas te convenza de que debes esconder quién eres.

Vendrán tiempos complicados. Escucharás palabras que dolerán, encontrarás puertas cerradas y personas que intentarán definir tu valor desde sus prejuicios.

Habrá noches de lágrimas, de miedo, de dudas y de preguntas sin respuesta, pero también quiero que sepas algo más...

¡Vas a crecer!

Y no solo crecerás: te convertirás en una voz para quienes aún no pueden hablar, defenderás derechos, abrirás espacios de inclusión, ayudarás a cambiar instituciones y acompañarás a personas que necesitan saber que no están solas.

Aquella niña que alguna vez sintió que no encajaba terminará demostrando que el problema nunca fue ella, sino los espacios que no estaban preparados para reconocer la diversidad de las personas.

Quiero que conserves tu sensibilidad. No permitas que el mundo te la arrebate. Esa capacidad de sentir profundamente será la misma que te permitirá luchar por la justicia, construir comunidad y transformar realidades.

También quiero decirte algo sobre el amor:

Un día encontrarás personas que te abrazarán tal como eres. Descubrirás que la familia también puede construirse desde el afecto, el respeto y la libertad y comprenderás que no tienes que elegir entre ser amada y ser auténtica.

Pequeña, gracias:

Gracias por resistir cuando parecía imposible; gracias por levantarte después de cada caída; gracias por seguir adelante incluso cuando no sabías hacia dónde ibas.

Porque cada paso que diste hizo posible que hoy yo exista. Y, si pudiera abrazarte en este momento, te diría al oído:

“No dejes de soñar. Un día descubrirás que todo aquello que te hizo diferente será precisamente lo que te permitirá cambiar el mundo que te rodea”.

Con amor, orgullo y gratitud,

Ma. Teresita Díaz Estrada 🫰🏻😎

Tu yo del futuro.



video Teresita




Puerto de Veracruz, Veracruz

24.5% de la población en el estado ha padecido discriminación, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (ENADIS) 2022

Lee la carta de:

A la niña que fui,
a la mujer que soy

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Durante muchos años viví atrapada en un reflejo que no me pertenecía.

Mientras todos parecían tener claro quién debía ser, yo me miraba al espejo sintiendo un silencio extraño dentro del pecho, como si mi alma estuviera intentando decir algo que nadie podía escuchar.

Recuerdo aquellos días de infancia, donde me vestían con camisetas y pantaloncitos que jamás sentí míos. Sonreía para no decepcionar a nadie, pero por dentro existía una incomodidad imposible de explicar con palabras de niña.

Mis padres, aun en medio de sus diferencias y su separación, siempre me dieron amor, educación y valores. Me enseñaron a compartir, a ayudar a otros y a caminar con dignidad. Y por eso también les agradezco profundamente.

Pero había noches donde el vacío pesaba demasiado.

Veía a mi madre maquillarse frente al espejo y algo dentro de mí despertaba. Admiraba la delicadeza con la que pintaba sus labios, la seguridad con la que acomodaba su cabello. Miraba a mi hermana mayor usando orgullosa su traje de jarocha en los festivales de la escuela y deseaba, con toda la inocencia de mi corazón, poder sentirme así también.

Muchas veces tomaba en secreto los cosméticos de mamá. Me escondía en un rincón y, temblando, pintaba mis labios frente a cualquier espejo que encontrara. No era un juego. Era mi alma intentando respirar.

Después llegaron los años más difíciles: la pubertad, las preguntas incómodas, las reuniones familiares donde parecía obligatorio escuchar: “¿Y ya tienes novia?”.

Cada palabra se clavaba como un recordatorio de que estaba viviendo un papel que no era mío. Me sentía sola, incluso rodeada de gente.

Miraba al cielo buscando respuestas, buscando valor, buscando una señal que me permitiera existir sin miedo.

Lloré incontables noches. Tuve miedo. Dudé de mí. Pensé que tal vez sería más fácil seguir fingiendo.

Pero un día decidí liberarme.

Y hoy quiero agradecerle profundamente a esa niña valiente que sobrevivió a todo.

A quien soportó silencios, heridas, discriminación y miedo, pero nunca dejó morir su esencia.

Gracias por terminar una carrera como técnico radiólogo, aun cargando tanto dolor dentro del corazón. Gracias por atreverte a convertirte en la mujer que siempre soñaste ser.

Gracias por construir una empresa que hoy devuelve dignidad y esperanza a muchas mujeres trans que durante años fueron rechazadas por la sociedad y el mundo laboral.

Gracias también a la mujer que sobrevivió una negligencia médica y que, incluso desde una cama de hospital y contra todo pronóstico, decidió seguir viviendo. A la que encontró fuerza cuando el cuerpo ya no podía más. A la que aprendió que renacer también duele.

Hoy abrazo a esa mujer que atravesó momentos oscuros donde sus peores miedos se hicieron realidad, pero que aun así nunca dejó de amar, de luchar y de proteger a su familia. Porque entendió que el verdadero hogar está en quienes permanecen sosteniéndote cuando el mundo intenta derrumbarte.

Hoy me rindo homenaje a mí misma.

Por no rendirme.

Por resistir.

Por existir en un mundo que muchas veces quiso decirme que no había lugar para mí.

Me honro por haber fundado una asociación que empodera a personas trans, sembrando esperanza donde antes había miedo. Porque sé que los pequeños cambios que muchas veces otros consideran insignificantes, para una persona LGBT+, pueden significar la diferencia entre vivir con dignidad… o dejar de querer vivir.

Hoy ya no le pido respuestas al cielo.

Hoy me miro al espejo y finalmente reconozco a la mujer que siempre habitó dentro de mí.

Y aunque el camino estuvo lleno de lágrimas, cicatrices y noches interminables, volvería a atravesarlo todo… con tal de volver a encontrarme.



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