Historias del comportamiento animal

Ayudan a identificar la posición, el comportamiento y el entorno local de muchos individuos de una especie.

Pueden minimizar las perturbaciones causadas a las especies en comparación con los estudios terrestres.

Además de las imágenes estándar, los drones pueden llevar cámaras térmicas para estudiar especies esquivas y nocturnas.

Drones con altavoces permiten incitar comportamientos para ser estudiados, como las respuestas al riesgo de depredación.

Pueden capturar datos de audio. Esto ha servido para entender mejor las formas en que se comunican cetáceos, murciélagos y aves.

Los drones ponen a prueba el comportamiento animal, crean un sistema biohíbrido: que implica una interacción entre componentes biológicos y artificiales

Permiten la recopilación y el procesamiento automatizado de grandes conjuntos de datos.

La inteligencia artificial (IA) y técnicas de visión por computadora han permitido el análisis automatizado de imágenes recopiladas por drones.

Los investigadores identifican y cuantifican fácilmente animales y sus interacciones con sus entornos sociales y físicos.

Capturan mejores imagenes que las cámaras trampa, que tienen un campo de visión limitado y restricciones en la posición.


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