En esta investigación se analizaron siete mil 397 incendios registrados entre 2015 y junio de 2025 en 24 municipios de Sinaloa, Durango y Chihuahua que comparten la Sierra Madre Occidental, con datos del Sistema Nacional de Incendios Forestales de la Conafor.

También se revisaron más de 240 mil alertas de deforestación emitidas por Global Forest Watch (GFW), una plataforma internacional de análisis satelital que monitorea en tiempo real la pérdida de cobertura forestal, incluida la generada por los incendios.

Ambas fuentes coinciden. En el primer semestre de 2025 se rompió la tendencia de la última década, y este periodo se colocó como el de mayor superficie afectada en la región.

Los tres estados superaron sus registros previos. En Chihuahua, la superficie afectada pasó de 508 hectáreas en 2015 a más de 67 mil en 2025, un incremento de más de 130 veces.

En Durango y Sinaloa el daño fue mayor. Durango registró un salto de 463 hectáreas en 2015 a más de 111 mil en 2025, mientras que Sinaloa pasó de 416 hectáreas a más de 102 mil en el mismo periodo. En promedio, el daño en ambas entidades fue 200 veces más extenso.

Ese repunte también se reflejó en las alertas satelitales. Entre 2024 y el primer semestre de 2025, el municipio de Tamazula, Durango, triplicó los focos de calor. En Concordia, Sinaloa, se duplicaron, y Guadalupe y Calvo, Chihuahua, registró un aumento cercano al 60%. El mapa satelital comenzó a iluminarse en zonas donde tradicionalmente la temporada seca ya había terminado.

Con la escalada de violencia los patrones de fuego también cambiaron. Mientras que la mayoría de los incendios forestales se concentran regularmente en la temporada de sequía que va de marzo a junio, en el último año se reportaron siniestros entre septiembre de 2024 y febrero de 2025, los momentos más intensos del conflicto armado. Además, las alertas de incendios de GFW mostraron un comportamiento atípico, más alertas tempranas e incendios en meses inusualmente fríos.

Sinaloa presentó el mayor aumento de devastación forestal entre 2024 y 2025. La superficie quemada creció justo en los territorios atravesados por los enfrentamientos entre grupos criminales.

En la sierra sinaloense los incendios de 2025 no fueron más numerosos, pero sí mucho más destructivos en extensión. En el último semestre se registraron solo 64 incendios, pero consumieron más de 102 mil hectáreas, una cifra inédita que supera incluso a estados con más siniestros.