La guerra por la liberación del pueblo duró 11 años, que se dividen en cuatro etapas o periodos marcados por importantes acontecimientos, pero para muchos, la consumación fue solo una negociación entre los grupos de poder y los insurgentes. Los primeros mantendrían sus privilegios y, los segundos, lograrían una independencia que no entendían, con leyes ajenas o contrarias a sus intereses.
Mural de Miguel Hidalgo y Costilla, de Salvador Almaraz López
Va de 1810 a 1811
El levantamiento del pueblo fue encabezado por Miguel Hidalgo y Costilla, el 16 de septiembre de 1810 con el conocido Grito de Dolores y duró hasta la Batalla del puente de Calderón en 17 de enero de 1811 y la muerte del cura el 30 de julio de 1811.
Fue un levantamiento desorganizado contra la corona española por las injusticias que padecía el pueblo. Los corregidores Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez formaron parte de las primeras conspiraciones contra el régimen de la corona española y cuando éstas fueron descubiertas, el cura Miguel Hidalgo dio inicio al movimiento para el que usó un estandarte de la Virgen de Guadalupe. El ejército español, comandado por Félix María Callejas, acabó muy pronto con la revuelta a pesar de que fue masiva; y fusiló a los dirigentes más importantes, entre ellos Hidalgo.
Un acontecimiento que destaca en la historia es la toma de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de septiembre de 1810 en Guanajuato, para muchos la primera batalla del movimiento independentista que consistió en un acto heróico de un minero del ejército insurgente: El Pípila (aunque su existencia real no está plenamente establecida), quien cargando una enorme piedra en la espalda para protegerse del ataque de los españoles atrincherados, prendió fuego al portón para que los insurgentes pudieran entrar.
Juan José de los Reyes Martínez, 'El pípila' rumbo a la alhóndiga de Granaditas, pintura, reprografía
Va de 1811 a 1815
Comprende desde la muerte de Hidalgo y cuando Ignacio López Rayón fue nombrado Jefe de las Fuerzas Insurgentes en Saltillo el 16 de marzo de 1811 hasta el fusilamiento de José María Morelos y Pavón en Ecatepec el 22 de diciembre de 1815.
Cobra importancia el posicionamiento ideológico de la causa insurgente, y se da estructura al movimiento independentista gracias a José María Morelos y Pavón, quien, junto con otros caudillos organizó un Congreso Constituyente y la promulgación de la Constitución de Apatzingán (1814), la cual consignó la soberanía de la nación, la división de poderes, la abolición de las castas y el reparto de la riqueza. Y en octubre de 1814 se promulgó el "Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana", primera Constitución de México.
Va de 1815 a 1821
Ya sin Morelos, las tropas insurgentes lucharon, sobre todo en la Sierra Madre Sur y en Veracruz, de manera aislada, lo que facilitó la contención por parte de los realistas.
Esta etapa se caracterizó por combates y guerrillas al mando de Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Francisco Osorno y Francisco Javier Mina. La lucha armada se polarizó tras el nombramiento de Juan Ruiz de Apodaca como Virrey y su política: indulto para los insurgentes que abandonaran la guerra y la persecución de los insurgentes, quienes radicalizaron sus demandas y continuaron las batallas.
En 1821
Va de la promulgación del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.
Aunque el movimiento resistía la dura contraofensiva, la causa popular estaba debilitada tras 10 años de lucha, pero tras la adopción de la Constitución de Cádiz, contra los intereses de las élites de la Nueva España, ésta decide apoyar el movimiento independentista a fin de mantener sus privilegios y poderío. Ante el avance de los insurgentes, Agustín de Iturbide pacta con Guerrero la Independencia (cuando el virrey le había enviado para ofrecerle indulto a Guerrero). Forman así el Ejército Trigarante después de firmar el Plan de Iguala, que definía tres garantías: religión, independencia y unión (representados en la bandera tricolor).
La consumación de la independencia llega con el Tratado de Córdoba, firmado en 1821, en los que Juan O’Donoju acepta la autonomía de México como una nación soberana e independiente y entrega al Ejército Trigarante, al mando de Iturbide, la ciudad el 27 de septiembre de 1821.
Destaca en esta etapa el famoso “abrazo de Acatempan”, entre los líderes Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, que tuvo lugar el 10 de febrero de 1821 en Iguala, Guerrero. Después de numerosos enfrentamientos entre los insurgentes y el ejército real, ambos líderes decidieron ponerse de acuerdo y pactaron la Independencia con el fin de crear un Estado, pues cada grupo tenía sus propios intereses (las élites más conservadoras, por ejemplo, sólo buscaban mantener sus privilegios).
Iniciaron el ejército de Hidalgo al salir de Dolores, pero al llegar a Celaya ya eran más de 4000.
Sumaba la lucha para el 28 de septiembre de 1810.
De los estratos sociales más bajos tuvieron una participación decisiva en el desarrollo de la guerra.
Militares realizaron Morelos y su ejército.